miércoles, 12 de septiembre de 2012

Dreaming #1 / City of Evil




Camino por una ciudad, parece grande, una urbe llena de calles delineadas por la altitud y tamaño de los edificios de alrededor. Carreteras grises, asfalto ralo, pobre. No hay coches aparcados en sus extremos. Camino rodeado de gente que no conozco, todos en la misma dirección, pero aislado en una burbuja de indiferente ignorancia.

A pocos pasos delante distingo a D, con su pelo rizado en llamas, con paso seguro, hacia el ignoto punto final de la peregrinación. Sus caderas moviéndose lentamente y levemente su aroma llegaba a mi... Pocas cosas me han llegado a enamorar tanto como esa presencia, su sola presencia. 





De pronto, el aislado ambiente de aire viciado que me envuelve se expande, como si hubiera vuelto a respirar tras largo tiempo. El sonido se vuelve opaco, como si la gente y el ronco silencio que rodea la cabalgata se esfumara, mientras desaparecen de mi mente lentamente. Sólo estamos ella y yo.

Adelantarla no es una opción, y suavemente me coloco a su vera.
Antes de mirarla nuevamente, recuerdo los rasgos de su cara, delicada, suave y blanca... semi oculta por su rizada y despeinada melena, larga...
Tras sobresaltarse por mi repentina presencia, comienzo una absurda y sobresaltada conversación. La historia de mi vida.

Me hace feliz recordar el pasado junto a ella, y poco a poco me voy dando cuenta de que la interminable caminata prosigue sin pausa, cada vez con más gente, pasando calles, carreteras, puentes...
Construcciones grandes, grises y sobrias, desprovistas de detalles... al menos para mi. Sus ojos verde azulados han robado todos los colores como ya me maldijeron antaño y no tengo más que contemplarlos furtivamente, rendiendo una temerosa pleitesía a su mirada inquisitiva si me descubre...
Tras un tiempo tanteando nuestras manos, de rozar nuestros dedos de forma indulgentemente fortuita, y de, finalmente, agarrarlas mientras caminamos. Suavemente. Levemente.
De manera breve y tímida. Absurdamente breve, cuando en mi cabeza sólo bombea una obsesiva fuerza que golpea mis sienes y me intenta obligar a besarla y no soltarla jamás.




Antes de que esa estúpida y loca idea aparece un vehículo, lentamente. Una luz policial. Dentro viaja un hombre, vestido de uniforme claro, anódino.
La única idea que traspasa mi mente como un cuchillo es una urgencia temerosa de victimismo bien fundado.
La primera sensación que recorre mi espina dorsal es evadirlo, escondernos. 
La otra alternativa, si se baja de ese vehiculo, es matarlo.

Parece que nos ha visto y que por un puente cercano aparece otro vehículo blanco, carente de prisa. Se bajan ambos conductores y sin mediar palabra, comienzan a disparan. La violenta respuesta hace que se activen los músculos de las piernas y trato de ponernos a cubierto en la esquina de un callejón.
Automáticamente cesan los tiros por la parte que ya no nos tiene a la vista, y seguimos trotando por el callejón. Ninguno sabemos cual es el motivo de la respuesta armada, pero ambos sabemos que no es algo inusual allí, quien sabe por qué.


La sensación de que no deberíamos meternos por esa zona es cada vez más apremiante, suciedad y basura acumulada en las esquinas, como si la inmundicia de la ciudad impolutamente apática que habíamos visto durante el resto del día la escondiera celosamente de los ojos generales.
D insiste con que es mejor seguir, y la sucedo en el oscuro pasaje. Cuanto más nos internamos entre los edificios, la luz va exhalando sus últimos rayos, y el aliento comienza a convertirse en un frío vaho en nuestras bocas. Abruptamente llegamos a una extraña comuna, cuyo núcleo estaba en un bidón negro como el carbón con una hoguera dentro, y alrededor, dos personas guareciéndose de un frío que no conocía. Hasta ese momento.
Quizá la adrenalina había ralentizado que sintiera el invierno que estaba asolando aquella zona de la ciudad...

Acurrucada cerca del bidón, una joven con la mirada vacía observaba el baile de las llamas, tapándose los pechos que la camisa rasgada y rota dejaban no alcanzaban a ocultar. Su mirada perdida, sollozante, suplicaba algo que no comprendí.
La muchacha tenía el pelo liso, largo y lacio. Negro. Muy negro. Tenía una cara fina, delgada y redondeada, que le confería menos edad de la que seguramente tendría. Casi podría haber pasado por una niña, excepto por un cuerpo.
Un hombre anciano se erguía cerca de ella, al cobijo del mismo bidón ardiente, y consideré necesario no acercarme a ella por ningún pretexto de lástima y quizá una promesa de que todo iba a ir bien.
Una mentira piadosa. O quizá... sólo una mentira.


D, en cambio, se quitó el corsé que llevaba ella misma, quedándose desnuda de cintura para arriba sin ningún pudor ni conocimiento sobre el frío, y se lo dio a la joven.
Mi naturaleza inquisitiva, que es una buena manera de llamar a mi excesiva curiosidad morbosa de reafirmar lo ya conocido me llevó a observar el proceso, por supuesto.
Pero, ¿dónde iba a mirar? ¿qué clase de excusa iba a proponerme a mí mismo para mi comportamiento?
La joven la mira con sus ojos vacíos. Vacíos de preguntas. De piedad. De sorpresa. De agradecimiento. Mientras ella regresa a mi lado, me quito la chaqueta y se la pongo por encima. Pese a todo no podrán decir que nunca fuí un caballero. No obstante, ella rebusca y se tapa con una camiseta raída también.
Nos dormimos sentados contra una pared, acurrucado uno en el otro, abrazados. Perdidos en ningún lugar.





Cuando despertamos, sigue oscuro, todo sigue gris, y mustio. D me comunica que no ha visto luz solar real ni claridad alguna desde el inicio del viaje. Lo cual es cierto.
La claridad brumosa que había acompañado toda la comitiva era una mentira ficticia, igual de plomiza que la ciudad. Carente de vida.

En el fondo del bidón las brasas aún calientes proporcionaron el único cuerpo con cierto nivel de vida que quedaba en el callejón. Las dos personas se habían esfumado, como si de polvo se tratase.
Sin más preocupación por la joven y el anciano anódino continuamos andando por calles grises... En la absoluta monotonía del paisaje su pelo desgarra destellos rojizos, como una antorcha, iluminando el camino, guiandome... Estaba sumido en la absoluta nube de pensamientos que me alejaba poco a poco de mí mismo y la cordura que me mantenía vivo. Valorando su presencia contra su ausencia, compariendo un camino que lo hacía nuestro.


En estas estaba que llegamos a una calle algo más grande, en la que oímos ruidos lejanos, gente, cristales rotos... Un garaje en un lateral de la calle frontal con puerta levadiza nos serviría para... cobijarnos y llegado el caso, ocultarnos de lo que fuera necesario.
Primero paso yo y tras un sobrio vistazo al interior, le indico que pase.

En el interior del local hay una máquina expendedora sin ningún logotipo, gris, tirada en una esquina, abollada y abandonada, con una capa de polvo que le daba color... algunos maderos sueltos por el suelo, escombros, todo polvo y suciedad...
En una habitación contigua y pequeña, apenas un cuarto de escobas venido a más, encuentro una trampilla enrejada de metro y poco, negra entera... Insisto conmigo mismo en que debe haber algo debajo y la abro despacio. Para mi incertidumbre, tengo que apartar unas incomprensibles alas de plumas de oca o faisán o algo por el estilo que taponan la entrada y abro, o más bien casi arranco un par de portezuelas carcomidas de madera vieja, húmeda, hinchada y oscura.

Antes de mirar dentro del agujero oscuro que habíamos formado en mi curiosidad, oímos un ruido en la reja del garaje. Sobresaltado, entramos en la sala escombrosa lo más rápido posible, temerosos. Ella iba primero, desarmada, inocente.
El primer disparo fue silencioso, resonó por todas las esquinas de mi cabeza...
Vi la cabeza de D, que se giraba para cubrirse, mientras corría hacia mi.
Vi su cara, y miré sus ojos verdes y azules... Una última vez.
Llenos de aceptación, miedo y auxilio. Y de repente el color rojo inundó su cara, inundándola desde dentro. Salpicándome.
Un tiro certero. Entrada y salida.


El segundo tiro resonó mientras aún estaba cayéndo su cuerpo sin vida, mientras mis rodillas temblaban mirando su cuerpo.

La cámara lenta a la que fuí condenado se fué acelerando poco a poco mientras gritaba involuntariamente. Un grito lastimero, bajo y sordo, ronco. Mis ojos coléricos pasaron del cadaver aún rodante de D, al impune agresor, un hombre vestido con ropas oscuras y azuladas, de mediana edad, con cara inexpresiva. Mientras que él empuñaba un aún humeante revólver, lo único que se me ocurrió fué salir corriendo hacia el, cogiendo una piedra, un trozo de madera, algo, lo que fuera. Lleno de rabia.

Le alcancé antes de que lograra apuntarme y me dio en una pierna, pero ya estaba en medio del aire hacia el y agarrándole el hombro del arma, le estrellé la piedra en la sien.
Ambos caimos en un amasijo de brazos y piernas, sangre y jadeos, mientras le golpeaba, donde fuera, con lo que fuera. Cuando conseguí, de alguna manera, colocarme encima de el, le golpeé una y otra vez la piedra en la cabeza.
Mucho rato despues de que dejara de moverse, o gemir, seguía golpeándole, con lágrimas en los ojos, mientras gemía, y me salpicaba cada vez más. Intentaba destruirle de la misma manera que el había destruido todo lo que existía hace tan poco... para mi.


Salgo cojeante por la puerta levadiza, con la piedra goteante aún en la mano. Con la mriada vacía de quien no tiene identidad. Vacía de preguntas. Vacía de piedad. Vacía de sorpresa.
Y la calle gris me devuelve la mirada.
Alzo la vista hacia el cielo...

Aquel que nunca clareaba, mientras más me fijo, la claridad me va haciendo más daño a los ojos, hasta tener que entrecerrarlos... Todo se vuelve cada vez más blanco, más blanco, más claro...
Esto es lo que hace esta ciudad. Te despoja de todo, te mastica y te escupe a las esquinas. Junto a la basura, junto a los despojos del resto del mundo, para consumirte poco a poco. para robarte todo. Se alimenta de esperanzas, de sentimientos y de sueños. Se alimenta de todo lo que te hace fuerte.














N.del E.: No voy a colocar nombres de nadie, sólo pondré una letra, simbólica. Como comprenderéis, no quiero poner en compromiso a nadie. SI esa persona de la que haya leído el texto lo lee y se encuentra, que se de por aludida solo esa persona. Cada uno que le otorgue el nombre que más rabia le de. A gusto del consumidor.

martes, 28 de agosto de 2012

Crítica: Videojuegos y "Gamers"

ME HE TIRADO EL VERANO VAGUEANDO...
Y SE NOTA QUE EMPIEZAN LAS CLASES



     Quien dijo que el sstres de los estudiantes era tontería, ficción, una minucia...?
Pues yo no lo sé, pero seguro que alguien lo dijo alguna vez.

     Hoy estoy rebotado, no por ningún suceso reciente en especial, si no porque a uno se le inflan las gónadas y bueno, explotan con el tiempo. Porque, quien no necesita, de vez en cuando, no te digo yo siempre... pero de vez en cuando, no estaría bien, eh, relajarse y desahogarse? Pues eso es lo que voy a hacer.

     Hoy en día, hoy por hoy, año por año, y desde hace uno o dos más, se empezó a hacer famoso el fenómeno GAMER.
     Si señores, ese extraño pero curioso fenómeno que ha pasado a formar parte de nuestra vida diaria como si nada. Está bien que haya gente que, por h o por b han llegado "lejos" porque en su día comenzaron a hacer algo que no era muy común y les gustó y siguieron haciéndolo por los siglos de los siglos.
--No voy a mencionar a nadie, porque son de sobra conocidos y estaría redundando en conocimiento, como quien dice.--

     Hablando de "gamers" o "gente que juega a videojuegos y lo hace público", resulta inconcebible no hablar de juegos en sí. Pero de ellos hablaré más tarde.

Las zorrupias que juegan. Otro cáncer
     No voy a andarme con rodeos ni con palabras grandilocuentes, para que parezca que duele menos, o que soy más culto o menos culto o lo que coño queráis pensar.
Primero, como jugón y fan de muchos videojuegos y consolas y tal, me he tirado desde mi más tierna infancia jugando a títulos que se sabían exprimir, y poco a poco el interés de la gente que se considera "gamer" es pasto de las bofetadas, o debería serlo.
pero la aceptación social es como que crea el vacío legal de ser como intocables.

     No todo el mundo vale para jugar, menos aún para mostrar al mundo como juega o a lo que juega. Como ávidas ansias de atención, mirad a que juego y mirad como lo hago. Soy como ****** o como ********** o como chirlas en vinagre.

Lo segundo, es por la errónea creencia de que se puede vivir de ello. Los niños de papa o mama, como los llaméis, que no saben dar un palo al agua, dicen: ¡Coño! Dinero "fácil"
     Pongo el fácil entre comillas porque si realmente te vas a poner a hacer algo por dinero que se supone que te gusta, no vas a disfrutar una mierda lo que haces porque lo haces para complacer una necesidad y no un entretenimiento.

Una práctica casi considerada tabú
     Pasando de gente mediocre que piensa que ganar dinero fácil o fama con un hobbie que ha estado años tachado de "malo" o "friki", "antinatural" etc... es tirar de la manta de donde se sostiene su futuro o algo así. 
Paso a los juegos.

     En sí, en origen, en primer plasma (¿), los videojuegos fueron hechos para contar historias, en las que eras el protagonista. reías cuando ellos reían. llorabas cuando ellos lloraban. Te dolía la muerte de un personaje, te emocionaba el final y te entristecía haberlo acabado.

     Creo firmemente que jugar bien reside en la calidad y no en la cantidad, pero joder, 
en la variedad también está el gusto, cojones.


     Hoy en día todos jugáis a lo mismo, todos creéis parecido, todos sentís de forma idéntica, todos pensáis igual. 
     Puedo tener 300 horas en Sleeping Dogs y no sería lo mismo que tener 300 horas en CoD. A eso voy. Porque hay franquicias de títulos que están sobrevalorados soberanamente. 
     Entiendo que un juego pueda gustar (o en términos correctos, vender), pero ahora simplemente es el cooperativo lo que vende, y sinceramente muchísimos títulos que estos tan afanados en pronunciarse como "gamers" buscan y juegan par que el resto les vea... simplemente son eso.
Tendrán una historia, que quizá sea la ostia o quizá sea una mierda.

     Y seamos realistas, nadie juega al CoD para enterarse de la historia. Juegan porque hay multijugador. En origen quizá si, pero hoy día no, desde luego. Y si te interesó, entonces enhorabuena, eres del club de los 3 mosqueteros del mundo, siéntete especial.
     Yo he jugado al CoD por el multijugador. Porque la historia si os soy sincero me importaba un carajo.


     Y alguno dirá "Pero entonces eres un hipócrita!" ¿Es eso es ser hipócrita? Pues yo creo que no, el problema sigue siendo de los desarrolladores.  No mío por gustarme lo único que trabajaron para venderlo.



     Yo siempre soy muy fan y tengo muchas esperanzas en los juegos nuevos, siempre. Y busco y rebusco las alternativas más jugosas, innovadoras, interesantes, divertidas...
O al menos lo que considero yo todas esas cosas.
     No busco un Call of Duty: Black Warfare 12, o un World Of Warcraft: Burning Epic Lich King Apocalypse.
     Busco un Sleeping Dogs, un Dishonored, un Assassin's Creed...


     Títulos que traen dinamismo, frescor, una historia interesante... Pero en algunos casos leo "multijugador" y se me tuerce la cara bastante.

     Juegos como Ratchet & Clank con multijugador. Daban juego! Sistema de conquista, con personajes chorra, cargándose otros personajes chorra, con unos gadgets cuanto menos curiosos, o estúpidos, inventados, divertido! Para 4 jugadores máximo, en la misma habitación! FOMENTABA LA SOCIABILIDAD, JODER.



     Hoy están todos los críos gritándole al pc a gente que nunca verán cara a cara y a la que no tendrán cojones de decirle nada, porque en el anonimato, todos somos muy valientes, y muy fuertes, y muy todo... 

     Y me hace gracia.
     Porque en cierto modo, todos se vuelven muy canis en el anonimato. A veces es como ver una manada de monos, simios, primates, seres con una inteligencia primitiva y limitada que no les deja espacio más que para grita, comer, cagar, apretar botones y llorar.
Que es básicamente lo que hacen.

domingo, 27 de mayo de 2012

No hay nada que reír frente a mi

Porque creo que sé lo que hago y digo, porque no se cuando sé lo que digo...
Porque soy un bocazas, porque tengo más defectos que virtudes y que cuando esté junto a alguien será porque me aguanta más de lo que me ha aguantado nadie en toda mi vida...
Porque sé que tengo los conceptos cambiados, que mis cables están liados, que mi fase y mi neutro van por la misma línea, que se entrelazan formando armónicos entre los cables de alta tensión...
Porque sé que no merezco mucho de lo que tengo y no lo valoro lo suficiente como para poseerlo.
Porque amo demasiado las cosas que me hacen sentir inseguro... 
Porque busco estabilidad en algo inestable.
Porque siento que detrás de un muro siempre hay un jardín.
Porque no puedo esperar a intentar atravesarlo y descubrir el aroma de sus flores, el color de sus arbustos y los frutos de sus árboles.
Porque soy demasiado impaciente, y espero demasiado para las cosas.
Porque no me gusta precipitarme... Cuando quizás realmente debiera hacerlo.
Porque tengo miedo.
Mucho miedo.

Miedo al rechazo.

Miedo a la soledad.
Miedo al olvido.

Miedo a no cumplir con mis objetivos.
Miedo al calor.
Miedo al frío.
Miedo al conocimiento... y miedo a la ignorancia.

No creo que mi tiempo haya sido extenso ni prodigo de grandes éxitos, si bien si he sabido encontrar éxitos con los que sentirme identificado... Sueños que se deshacen... Maldiciendo mi evolución una y otra vez, sintiendo que no soy suficiente o que soy demasiado para cumplir las expectativas de nadie.
Un miedo irracional que me ata dentro de una burbuja que me lleva a completar un hueco en el cimiento que construye sobre quien no sabe ver... Un cimiento que constituye gente que no ve, pero oye, no toca, pero anhela...

Quizás estás herida como yo, por mi inquietud... Nunca pregunté, nunca me acerqué. ¿Que podía ganar? Pero realmente, que podía perder?...
Hay cosas que no se mantienen solas simplemente por saber por dónde vendrán las decepciones... Podré no sentir el miedo a perder siempre mi propia senda. Porque cambiar de camino es fácil... rápido... e indoloro.
El cambio ha sido siempre algo en lo que refugiarse, te dolerá igualmente aunque cambies de parecer... Aunque cambies de ruta...

La carretera no leva a ningún lugar... Pero si no tomas desvíos no sabes realmente a dónde puedes llegar...
Y quizás te cambie de carretera... Y puede ser peor... o mejor... Pero no lo sabrás sin intentarlo.
Porque prefiero pecar de haberlo intentado y fallar... a no haberlo hecho y lamentarme.

Podría limpiar esas lágrimas, flotando en el eco de tus sollozos... Y ahogarse en una sonrisa de suficiencia... En un pasado que hiere cada vez que lo tocas... Porque no hay nada más que reír delante de mi.

lunes, 9 de abril de 2012

Crítica: Assassin's Creed: Revelations

Bienvenidos de nuevo!
     Hoy os traigo una delicatessen de los juegos de acción de esta generación, entre tanto COD, tanto BF y tanto Minecraft. Os hablo de una saga de videojuegos que está destinada a ser un elenco recomendable, sublime y tan atractivo como lo han sido, por ejemplo, los Devil May Cry
     Estoy hablando de Assassin's Creed y aunque aún no está terminada, me sentía llamado a comentarlo para todos vosotros. Como bien comprenderéis, lo más lógico es hablar del último, aunque no se puede concebir la idea de hablar del último sin hablar del resto.


     Cuando Assassin's Creed entró en el mercado de la mano de Ubisoft, no es que entrara pidiendo paso, como algunos otros títulos (la fuerza de la publicidad), pero sin duda a aquel que se molestó en buscar información sobre el susodicho título se encontró con una apuesta muy atractiva, aunque algunos se quejaron de que era muy repetitivo. Por mi experiencia personal, repetitivo, he de decir que no me ha parecido en ningún momento, ya que contaba con la libertad del jugador de hacer las misiones cuando el quisiera y como el quisiera... Siempre y cuando respetando ciertos límites o ciertas recomendaciones que hacían de la experiencia del juego algo más variado como reto, las múltiples adquisiciones que se pueden hacer a lo largo de la aventura y la libertad de moverte con la máxima libertad humana imaginada posible por entornos de la Tierra Santa del s.XII d.C. con su primer protagonista: Altaïr Ibn La'Ahad.


     Si hablamos de la trama que ha ido evolucionando entrega tras entrega, que de volverse paulatinamente más enrevesada e increíble se ha convertido en una de las mejores historias que se están gestando para un videojuego últimamente, dada la simpleza de la conformidad de los jugadores de hoy en día.


Para cerrar el arco de Ezio Auditore, podéis ver el corto de animación de Assassin's Creed: Embers.
     Assassin's Creed: Revelations es (evidentemente) otro sandbox, con la misma tónica de sus predecesores, en esta entrega contamos con un Ezio algo curradito por la edad, algunos de sus movimientos, aunque sibilinamente ágiles se les puede incluso notar el paso del tiempo, aunque de forma prácticamente imperceptible y en detalles ligeramente nimios. Esto no se si ponerlo como punto positivo o negativo, pero aún así, un Assassin en un asilo no tendría absolutamente ningún atractivo.
     Por parte de Desmond, en esta entrega, tras lo ocurrido en La Hermandad, su cerebro está reventado y, atrapado en La Isla, necesita encontrar un "nexo de sincronización" a lo largo de los últimos días de la vida de Ezio como Asesino, hasta que este no tenga nada más que mostrarle.


     La tónica del juego se sitúa entre la destartalada, desordenada y bulliciosa Constantinopla, el nuevo paraje elegido para situar a su protagonista florentino más carismático, en la cual incrementaron una especie de tower defense para las torres de los barrios/territorios conquistados previamente. Un apunte de dinamismo para hacer un poco más entretenida esa parte (la de conquistar los territorios, ya que algunas veces estos caían con insultante facilidad). Incrementan más pasajes de acción en los cuales debes trepar como una araña con una mecha en el culo, saltos imposibles, despeñamientos épicos y saltos malabares por vigas, paredes, persecuciones en carro...


     La inclusión de bombas en el inventario, cuya intención quizá dejaba de lado el sigilo, pero ni mucho menos, ya que 2/3 tipos de bombas que fabricas están destinadas al despiste, sigilo o desaparición de tu persona de cualquier lugar. Aunque algo que quizás si hubiera sido mejor pulir era la cantidad de los materiales para fabricarlas, hay docemil materiales de cada bomba repartidos por toda Constantinopla, pudiendo fabricar holgadamente muchos tipos de bombas diferentes sin siquiera molestarte en buscar los materiales pertinentes (con sólo decir que al comienzo de la aventura tenía los bolsillos llenos de grava, polvos amarillos, pólvora de diferentes clases y abrojos lo digo todo).
No te sube la notoriedad al robar, hay menos tiendas y más repartidas, encareciendo su reparación según tantas tengas reparadas, evitando que se te sature la pantalla de mapa de iconos, formando un sindiós indescifrable en algunas zonas como en algunas anteriores entregas.


     Un aliciente para el juego es una ligeramente elevada IA de los enemigos, algunos de los cuales te pueden resistir hasta tres cuchilladas de la hoja oculta sin despeinarse casi, zonas con un mayor número de enemigos, más variedad de golpes, de contraataques y armas. Armaduras nuevas (como viene siendo costumbre) más asemejadas a armaduras que a meros "objetos prácticos de defensa vital".
     Tus Asesinos también tienen un papel más ponderante, ya que cada uno antes de entrar tiene una breve historia tras él, dándole una mayor inmersión a cada uno, alguno de los cuales incluso participa en la trama. Sus habilidades suben más rápido (algo quizá mejorable por aquello de la curva de dificultad).


     Un elemento también destacable es el sonido del juego, así como el doblaje a español. La banda sonora se ajusta perfectamente al juego, como un guante, adaptándose a cada situación y llenándote de adrenalina si es oportuno, pasajes lentos y apetecibles... Una obra maestra rozando lo épico en algunos momentos. El doblaje, de lo mejorcito, Assassin's Creed siempre nos trae un doblaje más que correcto.


     Uno de los pocos peros que tiene la franquicia es la duración de sus juegos, aunque intensos, breves. En 15/20 horas te has pasado el juego holgadamente, haciendo las misiones de Desmond, Ezio y Altaïr tranquilamente y sin prisas, además de conseguir unas cuantas armas y armaduras. Aunque el dinero escasea (algo mucho más lógico) puedes adquirir unas 3 armaduras de las 4 o 5 que tiene el juego en sí, aparte de las consabidas mejoras de los cancanes de cuchillos, los aumentos de capacidad de medicamentos, venenos y paracaídas.


     Los gráficos han mejorado discretamente, sobretodo en las expresiones, que han sido mejoradas y potenciadas gracias a "Mocam", la nueva herramienta de captura facial. El resto de gráficos sigue siendo de la misma madre, la ciudad de Estambul, (Constantinopla en aquel entonces) recreada hasta el más mínimo detalle, haciendo que nos introduzcamos en el propio juego, como viene siendo la costumbre en AC, recreando gigantescas ciudades al detalle, 100% explorables.


     Multijugador, multijugador. AC tiene multijugador!
Algunos personajes del multijugador se desbloquean en determinados momentos de la trama del juego, por lo que es recomendable jugarla si queremos desbloquear el 100% del multijugador. Podremos editar nuestro personaje a nuestro gusto, algunos personajes, de ediciones especiales tienen burlas específicas y muertes especiales.

     Algunos de sus modos de juego son:

  • Cacería: Por equipos, en 2 rondas. Dependiendo del equipo en el que nos estemos nos perseguirán o tendremos que buscar a nuestro objetivo y matarlo. En éste modo, tenemos la brújula y nos será más sencillo encontrar a nuestros objetivos. En caso de que seamos el objetivo tendremos que ocultarnos. Es similar al modo Alianza de La Hermandad.
  • Asalto al Artefacto: Habrá que robar un artefacto enemigo y llevarlo hasta nuestro terreno. Cuando estemos en nuestra zona aliada, seremos perseguidor, y como tal, podremos ejecutar a quienes intenten robar ahora nuestro artefacto, mientras que en el territorio contrario seremos perseguidos y tendremos que buscar la forma de que no nos asesinen.
  • Duelo a muerte: Buscamos un objetivo para asesinar mientras un templario nos busca. En este modo no tenemos la brújula, así que tendremos que abrir bien los ojos. La ventaja de este modo es que son en mapas reducidos y cada jugador tiene su personaje único y sin repetición en el mapa.
  • Se busca: Es exactamente el mismo modo de juego que en La Hermandad, damos caza mientras nos persiguen.

Hay unos cuantos modos más para jugar, así que ala, a descubrirlos.


En definitiva, es un juego de acción, aventura, intriga que todo el amante de dichos géneros debería tener o al menos jugar, de las mejores safas de videojuegos que hay en el mercado, una banda sonora alucinante y un buen doblaje al castellano. Un apartado gráfico muy bueno y ciudades hechas hasta el mínimo detalle (Constantinopla en este caso). La duración del juego es su punto flaco, que nos deja con muchísimas ganas de más.

martes, 14 de febrero de 2012

Nostalgia - TXT

Me derrotas... 
Eres calma inalcanzable que nunca lograré conseguir, un destello de brillante astro, que con un tentáculo de calidez divina me atrae a su vera. Sutil gama de tonos que recorren mi rostro, acariciándome como antaño hiciste tú. Intentando no respirar. No contaminar el mar de dorados cabellos que forman el inconsciente umbral de tu corazón.
El sendero que me lleva por veredas relucientes y cegadoras, emociones que escapan entre sus ramas... Está impregnado de tu esencia... Habla, reina, oh, señora de la luz y la noche.

Tras este vacío camino que me obligas a cruzar, mientras lloras en el calabozo de tu prisión de oro, una parte florece como una rosa en un pantano, mientras se ahoga, suplicando ayuda silenciosa. Manchando sus suaves pétalos de un barniz oscuro, haciendo pesados tu liviano tallo. Contaminando tu aliento.
Mientras esta oscuridad te envuelve, oculta tras la pared de sangre áurea, rozando con tus brazos todo y a todos, abrigando muertos en vida, cuyos corazones corruptos curas lentamente de su dolor... de su prisión.
Absorbiendo en tu horizonte el mal, como niebla gris alrededor tu rosa...
Almacenando cadenas de aquellos que claman a la vida que pueden vencer.

Esas murallas que suspiras por ocultar, mientras observas la vida bajo tu calor... 
Un romance lacerante que no hace justicia para curarte... entre sus manos languidecerás mientra con cortesía oficias labores de lucha de humanidad.
Exhibes tu talento atroz... Tu rosa está extinta. Harás ascuas tu reinado.
Estás corrompida por aquellos que pugnaste por salvar. Aquellos a los que salvaste te han matado. Han convertido tu corazón en un cascarón vacío. Un envoltorio resquebrajado.

Sigo embriagado de tu tapiz de promesas... 
Madre albina, llévame contigo. Compartiré tu dolor. 
El tambor señalará el final de mi estancia. Tu rostro pido. En el corazón de tus pupilas vi, lo que cualquier mortal soñó tener...

Señálame... y échame fuera de tu mundo, no tengo lugar aquí para hablar. Ni para sentir.

Una medalla por su vida